miércoles, 6 de julio de 2011
viernes, 11 de febrero de 2011
¿Alguna vez os habéis fijado, cuando estáis en clase, en el chico solitario? ¿Esa persona que se puede llegar a pasar las 6 horas de clase sin decir una palabra?
En sus ratos libres, no hablara contigo, ni te comentará que tal el fin de semana los lunes. Es mas puede que necesite algo, un bolígrafo, un folio, incluso un simple rotulador, pero jamas te lo pediria, por miedo a que se burlen de el.
Simplemente vive en su mundo, en el que el decide, quien vive y quien muere.
Simplemente vive en su mundo, en el que el decide, quien vive y quien muere.
martes, 1 de febrero de 2011
Todo empieza con una llamada en el móvil.
"Sales a tomar algo???" Al principio te haces el remolón, pero luego dices: "Hoy salgo de panchamente a tomar un par de cervezas y marcho para casa, que mañana quiero estar despejado…" LOS COJONES. Acabas de decir la frase maldita… "Salir de tranqui…" Eso, amigo mío, no existe… O sales o no sales. Pero no puedes salir de tranqui.
Quedas con tus colegas, al principio empiezas suave, creyendo que efectivamente vas a salir tranquilamente, sin cometer muchas locuras, incluso vas a bares donde la música esta medianamente bajita y puedes hablar con tus amigos, tomas cerveza, pensando que te vas a librar de la madre de todas las borracheras pero eso es una simple ilusión, que dura hasta mas o menos hasta las 3, 4 de la mañana a partir de ahí los bares cambian totalmente, la música se eleva a limites insospechados, las cervecitas se convierte en cacharros de jameson con coca cola y por supuesto se cumplen los grandes dichos del refranero español "Lo que a a las 12 de la noche es tocino, a las 5 de la mañana es jamón de bellota", "No hay mujeres feas sino cacharros de menos" o como no, "No hay mujer fea por donde mea"
En ese momento estas atrapado en la retorcida teleraña de la vida nocturna, donde tus mejores aliados son la botella de jameson, y la de cocacola.
A medida que pasa el tiempo te vas dando cuenta de que lo que cambia son los detalles pero la esencia sigue siendo la misma, misma gente, misma bebida, mismos tíos babeando por chicas que saben que no están a su alcance, pero aun así, lo siguen intentando, Divas que realmente si no fuera por que la cantidad de ropa que llevan es inversamente proporcional al maquillaje que llevan en la cara, jamas te fijarías en ellas.
Esto solo puede acabar de una manera. Levantandote como bob a las 7 de la mañana. (Lunes 7.00 AM)
"Sales a tomar algo???" Al principio te haces el remolón, pero luego dices: "Hoy salgo de panchamente a tomar un par de cervezas y marcho para casa, que mañana quiero estar despejado…" LOS COJONES. Acabas de decir la frase maldita… "Salir de tranqui…" Eso, amigo mío, no existe… O sales o no sales. Pero no puedes salir de tranqui.
Quedas con tus colegas, al principio empiezas suave, creyendo que efectivamente vas a salir tranquilamente, sin cometer muchas locuras, incluso vas a bares donde la música esta medianamente bajita y puedes hablar con tus amigos, tomas cerveza, pensando que te vas a librar de la madre de todas las borracheras pero eso es una simple ilusión, que dura hasta mas o menos hasta las 3, 4 de la mañana a partir de ahí los bares cambian totalmente, la música se eleva a limites insospechados, las cervecitas se convierte en cacharros de jameson con coca cola y por supuesto se cumplen los grandes dichos del refranero español "Lo que a a las 12 de la noche es tocino, a las 5 de la mañana es jamón de bellota", "No hay mujeres feas sino cacharros de menos" o como no, "No hay mujer fea por donde mea"
En ese momento estas atrapado en la retorcida teleraña de la vida nocturna, donde tus mejores aliados son la botella de jameson, y la de cocacola.
A medida que pasa el tiempo te vas dando cuenta de que lo que cambia son los detalles pero la esencia sigue siendo la misma, misma gente, misma bebida, mismos tíos babeando por chicas que saben que no están a su alcance, pero aun así, lo siguen intentando, Divas que realmente si no fuera por que la cantidad de ropa que llevan es inversamente proporcional al maquillaje que llevan en la cara, jamas te fijarías en ellas.
Esto solo puede acabar de una manera. Levantandote como bob a las 7 de la mañana. (Lunes 7.00 AM)
Hace tiempo me preguntaron: "¿Por que Judo?"
En aquel momento me vinieron a la cabeza, todas las horas que me pase encima de un tatami, todas y cada una de las partes de mi cuerpo que acabaron magulladas, o con esguinces, o simplemente acabar los entrenamientos con los dedos doloridos.
Pero también me acorde de toda la euforia que sentía al ver que podía hacer cosas que nunca hubiese imaginado que podía hacer de pequeño.
En aquel momento me vinieron a la cabeza, todas las horas que me pase encima de un tatami, todas y cada una de las partes de mi cuerpo que acabaron magulladas, o con esguinces, o simplemente acabar los entrenamientos con los dedos doloridos.
Pero también me acorde de toda la euforia que sentía al ver que podía hacer cosas que nunca hubiese imaginado que podía hacer de pequeño.
¿Que haces cuando todos tu colegas te abandonan a la deriva, y tu única solución, es aguardar bajo la lluvia, con el único deseo de que los minutos pasen cada vez mas y mas rápido, mientras la lluvia implacable invade todo tu ser calando hasta el mas recóndito recoveco de tu cuerpo?
Simplemente Esperar.
Simplemente Esperar.
Lunes 7.00 AM, el despertador suena implacable, como cada día a las 7.00 de la mañana, semana tras semana, Bob se despierta después de un fin de semana entero lleno de risas, alcohol y música techno.
Nada mas poner un pie en el suelo, le recorrió un escalofrío por todo el cuerpo, aun retumba en su cabeza "One" de "The swedish House Mafia", se dirigió al baño. Frente al espejo podía contemplar como por el cuello proliferaban marcas amoratadas. Sus ojos estaban inyectados en sangre y su aliento seria capaz de espantar al mayor de los rinocerontes, intentaba hacer un esfuerzo por recordar todo lo que le aconteció en los dos días anteriores…
Mientras se dirigía hacia la ducha aun le rondaba por la cabeza si la chica de la noche anterior era Lisa, o Kelly Stacy.
De camino al instituto, se entretuvo mirando el móvil, las 150 fotos echas a la misma persona despejaba toda clase de duda de quien era la causante de la interminable hilera de marcas que abundaban por su cuello. Y parte del pecho.
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